Familiares de 10 mineros que llevan más de 33 horas atrapados tras el colapso de un precario yacimiento de carbón en México se aferran este viernes a la esperanza de que siguen vivos, pero también reclaman por sus riesgosas condiciones laborales.

Jesús Mireles Romo, de 24 años, fue de los primeros en llegar al lugar del accidente, incluso antes que las autoridades. Su padre, José Luis, es uno de los mineros cautivos en Sabinas, un municipio de Coahuila, en el noreste de México.

«Me duele la desesperación, no saber qué pasa, ¿hasta cuándo voy a volver a verlo?», dice a la AFP mientras su voz se resquebraja entre llanto y angustia.

Mireles y otros familiares han acompañado sin pausa las arduas y apuradas labores para liberar a los obreros. Aguardan en las cercanías del socavón, de unos 60 metros de profundidad, que colapsó repentinamente al ser inundado por tres pozos conectados con la galería.